lunes, 11 de diciembre de 2017

En el día más frío de todos los tiempos, nacía un ser extraordinario. Venía al mundo para cambiarlo, para cambiar el orden de las cosas. Pero no sería sencillo.

Su madre, poseedora de una extrema belleza y una bondad desmedida, características que habían enamorado al Viejo Jefe; hoy había sido abandonada por él. En todos estos años no había sido capaz de darle un heredero, ninguno que siguiera su dinastía, y tomara su lugar cuando llegara el momento. Por eso ella se fue sin mirar atrás ni una sola vez. Se internó en los bosques apenas comenzaba el verano. Y para cuando fue tiempo de que cayera la primera hoja del otoño, supo que en su vientre estaba creciendo el mejor de los sueños. Pero la misma profecía lo había anunciado muchísimos años antes:

“Cuando la blanca pradera se cubra del carmesí más intenso,
producto del amor más puro y profundo;
una criatura vendrá a cambiar el rumbo de la manada.”

Y así fue. En medio a un níveo paisaje y en la más absoluta soledad, su madre la daba a luz. Parecía una criatura tan indefensa, sin embargo ya se veía en sus ojos el fuego que corría por sus venas.

Los años pasaron rápidamente, demasiado para esa madre. La misma que vió a ese pequeño ser convertirse día a día en un alguien maravilloso. Después de muchos años, fue ella, una hembra, a cambiar el destino... el proprio y el de los suyos.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 35Utiliza tres 'clichés de la ficción' para hacer un escrito con ellos.)

sábado, 9 de diciembre de 2017

Había llegado el día. Se levantó esa mañana y se dispuso a limpiar y ordenar todo el salón. Cuando todo estuvo listo, con paso tranquilo y tarareando una canción, fue hasta la habitación que usaba como desván. Tomó una a una las cajas donde guardaba sus ‘tesoros’, y se dejó embargar por los recuerdos. Disfrutaba recordando esas historias sin tiempo, esas que había escuchado tantas y tantas veces.

Abrió las cajas y comenzó con el ritual. Mientras separaba cada uno de esos objetos, los que había coleccionado durante esos años, le gustaba hacer como una crónica de sus días pasados. Y así pensaba en él, en uno de sus héroes favoritos, rememorando el tiempo en el cual bastaba poco para ser feliz.

Él le había enseñado el verdadero valor de esas fechas. La magia que envolvía cada instante. El cuidado de cada cosa. Es por eso que ella, todos los años en ese día, preparaba cada pequeño detalle. Porque ya no era sólo por ella.

Entonces, cerró los ojos y sonrió, porque ahora era el momento de pasar el legado.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 28Escoge tus tres libros favoritos y
utiliza la primera palabra de cada título para hacer un relato en el que las integres.)

[Los libros son: "Historias de Cronopios y Famas", Julio Cortázar
"Crónica de una muerte anunciada", Gabriel García Márquez
"Sobre héroes y tumbas", Ernesto Sábato]

viernes, 8 de diciembre de 2017

#VDLN - 73

"El problema de las personas orgullosas es
que no dicen aquello que sienten por miedo a sufrir.
Se guardan todo dentro y sufren lo mismo, obviamente.
Las personas orgullosas deben ser tomadas por sorpresa y abrazadas."
(R. Daniels)


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Aún recordaba cuando lo conoció, cuando llegó para quedarse bajo la protección de sus alas. A pesar de ser tan pequeño, él ya cargaba un peso increíble sobre los hombros. Esa frase que todos continuaban a repetir cuando lo veían...

“Hazte fama y échate a dormir.”

Lo que esa gente no entendía es que no había sido él a hacerse la fama; ésta lo precedía. Una herencia que hubiese sido mejor nunca obtener. Pero a ella no le importaba; su abuelo siempre le había repetido que “el ladrón juzga por su condición”. Por eso no se dejaba influenciar de lo que otros decían. Ella creía firmemente que si no podía confiar en él, ¿cómo podía pedirle que confiara en ella?

Así fue que comenzaron. Ella cumplía con cada palabra que le decía, en bien y en mal; y él inició a creer. De a poco aprendió que lo que pasara mañana en gran parte dependía de lo que él eligiera hacer, y no de las elecciones de otros tomadas en pasado.

Hoy se cruzan en la calle, y cuando sus miradas se encuentran, él vuelve a ser un niño y ella, con orgullo, ve el maravilloso hombre en el que siempre supo se convertiría.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 40Utiliza un refrán integrado en un texto creativo.)

martes, 5 de diciembre de 2017

El Club de los 5: Diciembre


La serie, ambientada en el 1715 durante la edad de oro de la piratería, cuenta la historia de la Walrus y de su equipaje durante la busqueda del galeón español Urca de Lima, que transporta un rico botín en oro de la flota de las Indias Ocidentales. La Walrus, capitanada por James Flint junto al contramaestre Billy Bones y al cocinero de abordo John Silver, vendrá ayudada de la Ranger, dotada de una temible tripulación compuesta por el capitán Charles Vane, el astuto oficial Jack Rackham y la implacable Anne Bonny. Partiendo juntos de la isla de New Providence, que los piratas han convertido en su capital, ambos capitanes se deberán confiar del cocinero John Silver, único a conocer la entera ruta seguida de la nave española.
Siempre me han gustado más los piratas que los príncipes, y esta serie me ha encantado... y no veo la hora que llegue la 5° temporada!
  • Libro: "Castigado a vivir"
Soy de las convencidas que no sólo leyendo los grandes de la literatura uno se encuentra con letras de alto nivel. Todos, absolutamente todos, alguna vez han iniciado el camino. A mí en lo particular, si hay algo que me gusta de este "mundo virtual", es la posibilidad de conocer tantos y tan buenos escritos. Me paseo en estos lares de letras y descubro... cosas que me gustan poco... otras que me encantan apenas las veo... y otras las cuales son una maravilla sin más. Así me pasó cuando descubrí el blog de Nino "Ven y enloquece" ...y por eso cuando supe de la publicación de su primer novela, no dudé un segundo... y no defraudó mis aspectativas, al contrario, no paré hasta leer los tres partes!! Hoy te recomiendo "Castigado a vivir" de Nino Ortea ...y verás como te atrapa a vos también...
"(...) Mamá no llevaba habitualmente joyas, y no hizo excepción aquél día. Una mañana, mientras veía moverse sus dedos gracilmente sobre el teclado del piano, le había preguntado por qué no usaba algún anillo o pulsera en las manos. Las chicas que veía por las calles, las madres que me encontraba en las tiendas e incluso las ancianas, vestían algún tipo de joya. Ella no. Ni en las pocas fotos en que aparecía con papá, ni en los días pasados desde su regreso, le había puesta alguna joya.
-¿Es porque tus manos son de artista y perderías velocidad?
Mamá paró de tocar y me acarició el perfil izquierdo de la cara. Alcé la mirada de reojo y vi que me observaba sonriente.
-Verás, Fer. Donde ellas ven joyas, yo veo cadenas. No me gusta sentir su roce, ni la incomodidad que conllevan en actividades cotidianas. Además, creo que son un ejemplo de ostentación. Me gustan como obras de arte, no como complemento. Y lo mismo que no me pongo en la cabeza un cuadro, ni cargo en la espalda con una escultura, no llevo en las manos una joya. (...)"
  • Descubrimiento: Mahjong
Siempre me han gustado los juegos donde se requiere pensar, no en los que sólo sea azar. Por eso, cuando conocí el Mahjong me quedé super enganchada... una vez que empiezo, puedo pasarme horas jugando!!
Por eso los juegos los tengo instalados en la compu y no en el celular... sino estaría perdida!
  • Trailer: Star Wars - Episodio VIII


Llega diciembre y aparte la Navidad... ¿podría esperar otra película que no fuera ésta?
  • Citas:
"Algunos eligen de vivir como pueden.
Algunos otros como se debe.
Y luego, hay quien elige de vivir como cree.
Pero para esto se necesita coraje."
(Serena Santorelli)


Hasta la próxima!!


viernes, 1 de diciembre de 2017

#VDLN - 72

Para ciertas luchas, todos los días deberían ser el "día D"
(haz click sobre la imagen para saber más sobre el tema...)

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Finalmente los resultados de las pericias habían llegado. “Muerte accidental”. Una frase, dos palabras, y la serenidad invadía su alma, terminando con todo.

Tres meses antes...

Casi medianoche y él no llegaba, ni siquiera un mensaje advirtiendo dónde estaba. No que comúnmente lo hiciera, sólo era otro modo de cubrir las apariencias. Decidió  llamar a la policía; pero no pudo decir más que estaba preocupada por su marido. Esa mañana había ido a escalar y aún no volvía, no creía fuese normal. Pero le dijieron que antes de las 48 horas no se podía hacer denuncia de desaparición. Igualmente, ella también había cumplido, ahora podría dormir tranquila.

A la mañana siguiente, ella despertó cuando tocaron a la puerta. Esta vez era la policía que había venido hasta allí. Uno de ellos le informaban que se había encontrado el cuerpo del marido en fondo al valle en donde había ido a escalar.

Ella sintió que las piernas le fallaban, la mujer policía tuvo que sostenerla para que no terminara a tierra. La acompañaron dentro, e iniciaron con las preguntas, decían que eran de rutina. Ella respondió a todo, que no sabía escalar, que su vértigo le había impedido siquiera probar, que a su marido no le gustaba la compañía, ya que era un solitario, y que ella había estado toda la tarde en una clase magistral en la Universidad.

Finalmente se marcharon, no sin antes decirle que investigarían, como era normal en esos casos. Más tiempo, tal vez unos meses más y todo terminaría, sólo quedaba esperar.

Un año antes aún...

Había llegado tarde del supermercado, es que en realidad la clase de aeróbica había durado más de lo habitual. Pero él no podía saberlo, y ya se encontraba en casa cuando ella llegó; lo que, como siempre, hizo que él se enfadara muchísimo. Comenzó a hablar en ese tono bajo que predecía la furia que arrasaría luego con todo. Ella se lo esperaba, pero no por eso dolió menos. El primer puño la dejó sin aire, el segundo la echó al suelo, y las dos patadas siguientes hicieron que quedara allí por los siguientes quince minutos. Cuando ella logró volver a respirar sin tanta dificultad, se arrastró hasta el baño. Demasiado tarde, la hemorragia era más que evidente del resultado final del último encuentro con su marido. Se duchó y eliminó cualquier signo de lo ocurrido. Decidiendo firmemente que esa, su “pequeña” esperanza en el futuro, sería su última pérdida.

El día siguiente había comenzado como siempre después de cada tornado. Un desayuno completo la esperaba en la cocina y su típica nota: “Nos vemos esta noche a la cena. Te amo.” Contrariamente a lo que se podía pensar, ningún fuego corría por sus venas, su alma se había congelado la noche anterior. Y con esa frialdad fue a casa de su mejor amiga, la única que sabía absolutamente todo, la única que podría ayudarla incondicionalmente. Bajo su nombre se inscribió a unas lecciones privadas con el mejor instructor de alta montaña. Poco a poco venció su vértigo, y se convirtió en una muy buena escaladora. Su marido nunca lo supo... hasta ese día.

Él partió esa mañana, como había hecho tantas otras veces. Le había dejado una nota; lo mismo de siempre, una velada amenaza bajo un simple “te veo a mi regreso...”. Desayunó y se fue a la Universidad, donde su amiga la esperaba. Intercambiaron sus ropas, sus documentos, y sus vehículos. Una entró a una clase magistral sobre arte moderna, la otra se dirigió hacia el grupo de montañas donde él había ido a escalar. No tardó en localizarlo, pero se cuidó bien de no hacerse ver. Lo observó mientras iniciaba a subir por la pared de roca. Siempre tan preciso, como cuando le señalaba sus errores, nunca en donde se pudiesen ver, con la fuerza adecuada para hacer daño pero que parezcan simples hematomas. Se apresuró a subir por el otro lado con el auto, no había nadie en kilómetros, esta vez agradecía su gusto por la soledad, y esperó. Esperó hasta que él llegó a la cima, lo vió mientras se descansaba y comía algo. Luego de unos minutos él se preparó a bajar; pasó su cuerda por uno de los dos clavos que habían e inició a descender. Conociéndolo, ella sabía que tenía veinticinco metros para realizar su plan.

Ella se enganchó al otro clavo y comenzó a bajar, lo hizo más rápido de lo normal. Su marido le gritaba, no la había reconocido. Cuando la vió era demasiado tarde. Ella ubicó su cuerda en modo que no colgara, y se sujetó a la de él haciendo peso. Había pasado días mojando todas sus cuerdas con un solvente inodoro y ahora era el momento de hacer que se rompiera. La cara de terror de él cuando se dió cuenta de lo que estaba ocurriendo tal vez hubiese podido pagar cada sufrimiento de esos últimos diez años. En cambio ella no se frenó; miró hacia abajo.

Por cada mentira... cada engaño... cada golpe... –le dijo antes que la cuerda terminara de cortarse y él hiciera un vuelo de ochenta metros.

Volvió a subir, recogió su equipo, borró sus huellas, y regresó a la Universidad. Se cambió nuevamente, y regresó a su casa, antes de las dieciocho. Si su marido no la hubiese encontrado, se enojaría, y ella no lo permitiría, porque como él decía siempre en público, ella era la esposa perfecta.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 43Convierte a tu personaje en un asesino.
Trabaja la coartada con esmero y cuida de no dejar pistas... todo ello sobre el papel.)