martes, 16 de enero de 2018

24 Retos de Lectura - #1

Tal vez hubiese tenido que escuchar la voz de la razón, esa que me decía: "Este año, tranquila... sin tantos compromisos y cosas con las que cumplir..." ...porque al final, lo que comienza como un gusto, termina tranformándose en una obligación. Y es que es más fuerte que yo, me gusta cumplir con los objetivos que me propongo; terminar con aquello que comienzo. También me gusta responder uno a uno a quienes se toman el tiempo de leerme y comentarme; y, visitarlos en sus propias casas, porque aunque a veces no comente, te aseguro que te leo. Pero ¿qué querés que te diga? ¿cuándo es que yo he escuchado la voz de la razón? ...siempre me he dejado llevar por lo que siento, por lo que me hace vibrar el alma...

...y entonces aquí estoy, con otro desafío, con otros retos. Esta vez vuelvo a mi primer amor, la lectura. Encontré en el blog Literup este reto, "24 libros en un año"... y ésta es la primer entrada, espero te guste, me digas sinceramente qué pensás y, sobre todo, espero que -juntos- lleguemos al final.

Ahhh... gracias por estar aquí... de ♥, gracias.

Reto 1:
¿Cuál es ese clásico con el que engañaste a tus profesores haciéndoles creer que lo habías leído?  Respuesta: “La Metamorfosis”, de Franz Kafka.

Esta novela, dramática y, a la vez, tan actual, es la más conocida de este escritor alemán. Fue publicada por primera vez en 1915 por su editor Kurt Wolff, en Lipsia.
La historia trata de un joven, que en una noche se transforma en un insecto repugnante, pasando de un miembro activo en la sociedad, a un peso insostenibile para la familia. Todo el libro está impregnado por la ambigüedad: por las alegorías y las metáforas poniendo en evidencia cómo van mutando los sentimientos de la entera familia ante lo ocurrido.
Gregorio Samsa es la clásica representación del individuo medio; sin particulares ambiciones, sueños, o metas que alcanzar; que vive sumergido en una existencia monótana y gris. Toda la historia habla de cómo la sociedad trata de homogeneizar al individuo, despersonalizándolo. Esta situación es la que transforma dentro al personaje, y, en la fantasía del autor, por fuera también. Y, a partir de esto, se transforman las relaciones afectivas y de familia. Sos válido y mereces amor hasta el momento que te conviertes en alguien de peso. Es una metáfora de la vida humana que viene evaluada sólo en la medida de su productividad, capacidades físicas y mentales, y simpatía. Se es digno de esistir no en cuanto se esté vivo, sino en cuanto se sea socialmente aceptado.
Se pasa entonces, de la transformación física, del joven Samsa, que es inmediata, a aquella que es aún más compleja y difícil, que es la de las relaciones con sus padres y su hermana. Inicia sintiendo repugnancia, pasando por el desamor y la vergüenza, para terminar en la indiferencia, y llegar a pedir, implícitamente si se quiere, la muerte de Gregorio.
Como suelo decir cuando un libro me atrapa y me gusta, un texto para reflexionar, sobre lo que vivimos, sobre el futuro y la angustía que éste nos puede generar, y para tomar consciencia definitivamente, que los cambios, las metamórfosis, más radicales no son aquellas físicas, sino las del alma.

"Empieza ya a ser quien eres, en vez de calcular quien serás."
(Franz Kafka)

domingo, 14 de enero de 2018

No sabía qué había visto en él; porque para ser sinceros, no era guapo; uno como tantos. Ni tampoco vestía de una forma especial, normal podríamos decir. Pero, cuando la miraba, cuando sus ojos se clavaban en ella, la paralizaban. Cuando, lentamente se acercaba por detrás, a su espalda, y le acariciaba el cuello, deslizando sus cabellos a un lado, para susurrarle al oído esa palabra, ella era completamente suya. Y no importaba el lugar, la situación, o quien estuviera a su alrededor; él se encargaba de que ella lo oyera.

Y a ella le gustaba se la dijiera. Le gustaba cuando estaban en la cama, era allí que ella esperaba el momento en que la pronunciaba. Porque era el instante en el que ella lo sentía tan dentro, tan dueño, estallando y haciéndola derramarse una y otra vez. Pero le gustaba menos cuando sucedía en lugares que ella consideraba insólitos, o los momentos menos adecuados; todo por los efectos que le producía. Como aquella vez cuando hacían la compra, que él colocó su mano en el límite preciso entre su cintura y su deseo. Y mientras su dedo mayor jugaba descuidadamente entre sus glúteos contenidos por el jean, se la dijo, a lo que ella dió un respingo excitada. Aunque la más memorable fue aquella otra, cuando él la invitó al estreno de la temporada del Ópera. En aquella ocasión le compró un vestido negro que quitaba el aliento, y para él, un smoking impresionante. Toda la noche se comportó como el caballero que era. Sin embargo, a la salida del espectáculo, ella lo miraba, sonriéndole de esa forma tan pícara, tan suya, y él supo exactamente en qué estaba pensando, como siempre. Entonces, mientras la ayudaba a colocarse el abrigo, apoyó delicadamente la boca en su cuello y le dijo:

A mí, hasta cuando estoy en smocking me encanta hablarle a mi Puta... –con lo que ella no pudo contener la risa, pegándose a su cuerpo por toda respuesta.

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 01El argumento de tu relato es tu chiste preferido.
Haz "click" en la palabra chiste para leerlo.)


viernes, 12 de enero de 2018

#VDLN - 78

"Pensó a los vientos de la vida,
porque hay vientos que acompañan la vida:
el céfiro suave,
el viento cálido de la juventud
que luego el mistral se encarga de refrescar,
ciertos liberadores,
el siroco que derrumba,
el viento gélido del norte.
Aire, pensó, la vida está hecha de aire,
un soplo y adiós."
(Antonio Tabucchi)


Sabes
nacen así
fábulas que quisiera dentro todos mis sueños
y las contaré para volar en paraísos que no tengo
y no es fácil permanecer sin más hadas de raptar
y no es fácil jugar si tú faltas...
Aire... como es dulce en el aire
escabullirse de mi vida
Aire... respírame el silencio
no decirme adiós
pero eleva el mundo
Sí... llévame contigo
entre misterios de ángeles
y sonrisas demoníacas
y las transformaré
en confeti de tierna luz
y lograré siempre huir dentro colores de descubrir
y lograré sentir aún aquella música...
Aire... como es dulce en el aire
escabullirse de mi vida
aire respírame el silencio
no decirme adiós
pero eleva el mundo
Aire abrázame...
volaré, volaré, volaré, volaré...
Aire... regresaré en el aire
que me lleva lejos de mi vida
Aire... me dejaré en el aire
Aire... como es dulce en el aire
escabullirse de mi vida
Aire... me dejaré en el aire...
(traducción hecha por mí)

domingo, 7 de enero de 2018

Habían pasado exactamente nueve días e iniciaba a preocuparme. Controlé el bolso preparado para la ocasión, por enésima vez. No quise continuar a dar vueltas, sino sólo conseguiría volverme más ansiosa, por lo cual fui a ducharme. Me sentía enorme; eran semanas que no me veía los pies. Pero tampoco me preocupaba por ello, ya tendría tiempo de volver en forma –hoy me rio de esto-. El agua caliente casi quemaba mi piel, y aunque me habían advertido que no debía exagerar con la temperatura de la ducha, no podía evitarlo. Fue en ese momento que sentí como una gelatina por entre las piernas.

Dios mío, ¿qué asco es esto? –me pregunté mientras tocaba con el pie ese moco transparente que ahora estaba en el piso de la ducha.

No supe responderme. Aún así, terminé de ducharme y salí del baño con toda la tranquilidad. Lo llamé a él explicándole cómo me sentía, preguntándole si creía oportuno ir hacia la clínica.

Obvio que vamos... –dijo inmediatamente, y sentí por primera vez mi vientre contraerse.

Había llegado el momento.

¿Cómo vas? –me preguntó él mientras subía al auto.
No sé si son contracciones o dolor de panza, con todo lo que se ha comido en estas fiestas... –respondía riendo. No sé si voy a parir o a c....
Por favor no lo digas. –dijo él en tanto que disimulaba una media sonrisa.

Finalmente llegamos a la clínica, y en el instante que él me ayudaba a bajar del coche, sentí que me pillaba encima. Por suerte una enfermera se acercó inmediatamente con una silla de ruedas.

Creo haberme pillado encima. –le dije sin más.
No mamá, lo que acabas de hacer es romper aguas... –respondió sonriendo; giró la cabeza buscándolo a él y preguntó: ¿Ha comprado la enema?

Que Dios me libre y me guarde, fue lo único que pensé en ese momento. Y no podía dejar de imaginarme un bebé cubierto de caca.

Ya en la habitación probé a relajarme, a vaciar mi cabeza, mientras él completaba los formularios correspondientes a la situación.

Habían pasado horas, no sé cuántas, pero muchas, e iniciaba a sentirme cansada. Entró el doctor en la habitación y le dijo a él que me llevarían a sala parto, que no podían esperar más.

Pasó otra hora hasta que la misma enfermera que me ayudó a entrar con la silla de rieda, me llevó en la camilla a la sala partos. Me hablaba, tratando de serenarme, sin mayores éxitos, obviamente. Fue allí que escuché al médico mientras decía al anestesista que no podía esperar más, que comenzaba el riesgo fetal. Esta vez no había dudas, entre el miedo y la fuerza de las contracciones, me había cagado encima. Dios, ¡qué vergüenza! No volvería jamás a poner un pie en ese sitio. Observé el reloj, marcaban las 05:10 am. Fue lo último que recuerdo. En el siguiente instante, cuando abrí los ojos, me encontraba nuevamente en mi habitación.

No me digas que... –le dije mientras lo miraba, él sabía cuáles eran mis miedos.
Que no... –se apuró a responder. Que ni la has cagao ni la has parido, al final ha sido una cesarea.

Se giró lentamente y luciendo la sonrisa más orgullosa que yo jamás haya visto, terminó de decir:


Aquí tienes a tu hija... –y la colocó sobre mi pecho.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 23Ponte un poco escatológico y cuenta un nacimiento.)



(Hoy, exactamente 24 años después,
te aseguro que no hay un sólo instante
en el cual no volvería a pasar por todo eso,
con tal de sentirte así una vez más...
Te amo, feliz cumpleaños!)

viernes, 5 de enero de 2018

#VDLN - 77

"Quisiera quedarme entre tus brazos.
Así, abrazados...
en uno de esos momentos donde los labios se callan
y los corazones están tan cercanos que se susurran el amor.
Abrazados, vos y yo,
con el tiempo inmóvil y la vida suspendida...
instantes infinitos de ensueño, brevedad de eterna dulzura."
(Adaptación de letras de Massimo Petrucci)

martes, 2 de enero de 2018

Aún era de madrugada. La casa estaba en silencio y en unas horas tendría que ir al trabajo, comenzando la rutina. Puede parecer paradójico, pero he aprovechado a quedarme a escuchar el silencio en la calle que hace la nieve al caer, mientras disfruto de mi café.

No quería hacer balances; porque ha habido bueno y no tanto. Lo primero se ha disfrutado, lo segundo ha enseñado, al menos, en el mejor de los casos. Lo que sí deseaba y deseo es agradecer.

Agradecer a mi familia. A la que toca y a la que se elige. Porque me acompañan; porque me soportan y me ayudan a que pueda hacer lo que me gusta; porque sé que me leen y me estimulan a continuar; porque algunos pueden estar lejos físicamente, pero siempre están cerca de mi ... y haciendo parte de mi alma.

Agradecer a los amigos; a los de toda la vida, y a los que me han enseñado que el tiempo es un concepto relativo. Y aquí, permítanme hacer algunas menciones especiales...

A Mag... alguien que este mundo virtual ha puesto en mi camino; quien me ha “empujado” a abrir esta playa; con quien hemos pasado mil cosas y hemos sobrevivido a todas; con quien me siento querida y cuidada, y sobre todo, respetada... a esa gran mujer que tengo el honor de llamar amiga...

A Hugo... quien desde el primer momento me ha demostrado más allá de cualquier palabra, que la amistad, que el sentir verdadero, no sabe de distancias, ni de “tiempos”; porque hemos sabido estar siempre, porque hemos buscado el modo, porque no han habido reproches de niños de jardín de infantes, ni excusas tontas... al “flaco” con el cual el café se convirtió en un ritual estupendo...

A Ale... quien por esas vueltas que hace ese hilo rojo que todo lo une, un día nos encontramos y parece que hubiésemos estado allí desde siempre, esperándonos; quien me cuida como una mamá y me es cómplice como una hermana... a mi Luna personal y tan querida...

A Ivel... una niña con un talento impresionante; a la que se hace imposible no querer; quien me pone al día sobre series; y quien nunca falla cuando mi ánimo baja de algún escaloncito... a mi niña especial...

A los que siempre están aquí, pase lo que pase, y de los cuales ya no puedo hacer de menos... Auroratris, poesía en nombre de mujer; Dulce, un Caballero y amigo; Ginebra, una guerrera de corazón enorme; Ester, una mujer de ternura y cariño infinito; Cora, la dulzura hecha palabra...

Y a los que llegaron, estuvieron por aquí un tiempo, y luego se marcharon dejando su huella... a los que van y vienen, junto con las mareas, haciendo que se los espere cada vez... y a los que han apenas acabado de llegar, y aún no nos hemos conocido... a todos y cada uno...

...gracias ...de verdad y de todo corazón, gracias; porque sin ustedes nada de esto tendría sentido.



Como dice la canción, mis mejores regalos son ustedes,
vuestra amistad y compañía,
pero no quiero dejar de mostrar aquello
que algunos me han preparado
y hecho llegar...
de nuevo, gracias!
(haz click en la imagen para verlos)

Y ahora, a por un nuevo año, compartiendo y disfrutando juntos... smu@ckssssssssssss!!!


(De a poquito iré pasando por vuestras casas... prometido!)


domingo, 31 de diciembre de 2017

Terminaba el año y ella estaba como al inicio, o peor. No, peor no. No se podía estar peor que como comenzó. Al principio, como casi un cuento de hadas, todo era mágico, especial. Después chocó con la realidad, y fue más o menos como hacerlo contra un camión a 150 kilómetros por hora... a un sapo le hubiese ido mejor, la muerte hubiese sido instantánea. Pero ella nunca fue tan afortunada, pero igual que en una película de zombis, se levantó, y como solía hacer cada vez que el corazón se le fragmentaba, se llenaba de cosas a realizar. Tareas con las que cumplir, compromisos varios y, obviamente, una infinidad de buenos propósitos.

Con las tareas podría decirse que había cumplido, al igual que con los diferentes compromisos. En cuanto a los propósitos... eso ya era un tema aparte.

Por comenzar lo de la dieta y el gimnasio. Ella había llegado a la conclusión que la teoría de que todo lo que sube, baja; no se aplicaba a su persona. Lo único que bajaba era ella de la balanza, porque por el resto... No se detuvo tampoco demasiado en ello, al final había aprendido a aceptarse tal y como era.

El segundo propósito era ahorrar dinero para hacer una de las cosas que más amaba, viajar. Y ahí iba otra teoría a la basura, justo esa que dice que el dinero va y viene, porque el de ella sólo iba... y vaya a saber Dios dónde. Por lo cual al único lugar que viajó, fue al trabajo, a casa de alguna amiga, y obviamente al gimnasio, porque si algo no se podía decir de ella, era que no poseía perseverancia. Es que en el fondo, esperaba de triunfar, en qué no sabía, pero triunfar.

Y por último se había propuesto, que si para fin de año no conocía a nadie interesante, y que la supiera enamorar, pues basta, serenamente se dedicaría a su gato, a su profesión, a sus amigos y, si alguna vez cambiaba la suerte, a viajar. Pero como era fácil de suponer, ¿dónde encontraría a alguien, si se la pasaba de compromiso en compromiso, si siempre estaba ocupada?

Y allí estaba, el último del año aún en la oficina. Su familia ya la conocía y habían desistido hace mucho tiempo de insistirle en que festejara con ellos. Pero su amiga, no. Su amiga no se rendía, por lo que la llamaba cada media hora para saber cuándo llegaba. Y es que seguro quería presentarle a alguien, todavía más desesperado de lo que la creía a ella, y asegurarse así que su buen propósito de la soltería elegida no se cumpliera.

Por la enésima vez miró la hora en la pantalla de su celular. Terrorífico; ya las 20:00. Con suerte si salía ya, en una hora estaría en casa. Ducha veloz, cambiarse y maquillarse, nada de especial, simplemente para no hacer pasar vergüenza a su amiga; y estaría lista. Llamó al ascensor y mientras observaba su reflejo en las puertas espejadas. Sólo pensó que si existían los milagros, ella tendría necesidad de uno. Entró en ese minúsculo espacio sorprendiéndose de encontrar a alguien más.

Buenas noches... –saludó él con media sonrisa.
Hola, buenas noches... –respondió ella sin dejar de fijar el espectacular azul de los ojos de él.

Cuando se dió cuenta, apartó rápidamente la mirada, sintiendo como su rostro prendía fuego. Pensó una vez más que definitivamente su rueda de la fortuna estaba estaba pinchada. Se esforzó en pensar en otra cosa, cuando se escuchó un extraño ruido y el ascensor se detuvo entre un piso y el otro.

Pánico.

Tomó su móvil del bolsillo; inútil, no tenía señal. Entonces finalmente alzó la vista y observó al hombre que estaba con ella allí. Sonreía, no dejaba de hacerlo. Se sentó y comenzó a sacar cosas de una bolsa que llevaba, mientras la miraba.

¿Qué haces? –no pudo evitar preguntar.
Creo pasaremos fin de año aquí, ¿por qué no festejar, entonces? –respondió él, y le ofrecía su mano para que ella también se sentara.
¿Bromeas; no es cierto? –irónica como siempre cuando estaba nerviosa.
No... –dijo él poniéndose de pie nuovamente. Eramos los únicos en el edificio; son las 20:15 del último del año; aquí los móviles no tienen señal; no sé a ti, pero a mí nadie me esperaba, por lo cual no se preocuparán hasta mañana –con suerte, pensó en ese momento- por dónde estoy; y...

Ella lo escuchaba sin salir de su asombro, pero a la vez estaba encantada. Sus ojos; su boca; su voz. No pronunciaba ni una palabra, no le salían.

...había pedido un poco de sushi al restaurant de aquí abajo y una botella de champagne que pensaba degustar solo. –agregó él, acercándose a ella, haciéndole subir la temperatura. Y ahora el destino ha querido que termine y comience el año con una bella mujer... ¿Cómo negarme a mi buena suerte?

Comenzó a reír, y él lo hizo con ella. Eran muchos años que no recordaba terminar y comenzar un año tan bien. Y esta vez, a medianoche, su único propósito fue, no hacerlos, y tomarse la vida como viene... y eso incluía los besos de él y lo que sucedió luego...


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 52Describe una situación cómica que transcurra en el último día del año.)